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Introducción
El hombre siempre estuvo sometido al riesgo de las epidemias. Durante siglos
las plagas que nos azotaron fueron cambiando de nombre. Se llamaron Peste, Paludismo,
Cólera, Viruela, etc.
Los años ochenta trajeron una nueva enfermedad. A pesar que los primeros
casos ocurrieron en homosexuales, pronto nos dimos cuenta que nadie era inmune
a la infección por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).
La epidemia del VIH/SIDA supone un desafío sin precedentes para la humanidad.
En determinado momento, el VIH/SIDA se concentró sobre todo en África
subsahariana, pero la epidemia no conoce fronteras. Se ha extendido a todas
las regiones del mundo y afecta a todo tipo de personas, sin importar la edad,
el sexo, la posición económica, la geografía o la orientación
sexual. El VIH/SIDA es en la actualidad el cuarto motivo de mortandad más
importante del mundo.
Para finales del año 2003 más de cuarenta millones
de personas en todo el mundo estaba infectada por el virus y se
producían casi seis millones de nuevos casos en el año.
Lo que representa 14.000 personas diarias infectadas.
Para percibir la realidad de este fenómeno usted puede visitar la página
AIDS Clock
de la Fundación para la Población de Naciones Unidas (UNFPA) el
contador de nuevos casos no se detiene jamás. Un número que significa
personas, adultos y niños infectados alrededor del planeta.
Por último el SIDA mató durante el año 2003
a casi 600.000 personas.
La lucha contra el SIDA aún deberá recorrer un largo camino,
sin embargo hemos progresado mucho en el conocimiento de la enfermedad, hemos
comprendido que la educación y la información de la comunidad
pueden salvar vidas y que todos los aportes en este campo son valiosos.
Esta es nuestra contibución a ese compromiso constante, a esa premisa
que enarbolamos y de la cual nos enorgullecemos:
AL CUIDADO DE LA VIDA
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